
perfectamente complementados con hermosas piernas y unas
nalgas que eran la envidia de propios y extraños. Casi veinte años mas tarde, me
considero digno homenaje a lo que en ese entonces fui, aunque el tiempo, las
ocupaciones y tres comidas caseras al día sin duda han dejado huella.Mientras
tomaba un refresco, mire a mi querida pastelería. Y sorpresa sorpresa, allí
estaba de nuevo mi amor platónico frente a la puerta con el papel indicatorio
donde mis padres habían escrito "CERRADO", con unas grandes letras negras
escritas en uno de mis folios de mi impresora. El chico miraba como apenado
hacia dentro y cuando se dispuso a irse se paro en seco y paso de acera para en
una santiamén entrar en el bar. Se dirigió a la barra donde pidió una coca-cola
"fresquita". Se acomodo en uno de los taburetes. Lo mire con bastante descaro,
como si solamente estuviéramos él y yo en el bar. Se percato de que alguien lo
miraba y giro su cuerpo y mirada hacia el acechador. Y ahí en medio del cruce de
miradas, se levanto cogiendo su coca-cola y se acerco a uno de los taburetes que
tenia al lado.