
A los dieciocho años tuve mi primer encuentro con otro hombre.
Entonces, tenía un cuerpo maravillosamente formado, con una espesa cabellera
negra y ojos negros expresivos enmarcados por gruesas cejas. Mis fuertes brazos
y mi amplio pecho cubiertos de vello estaban Les vi montarse en el taxi
que habían pedido, y aún eran las cinco de la mañana por lo que decidí irme
rápidamente a la cama a dormir un poquito más. Me acomode en mi camita y empecé
rápidamente a soñar con pollas como siempre. Me despertó un timbre que sonaba
como loco, quitándome aquel maravilloso sueño donde me lo montaba con Tom
Welling y Jack Black. Mientras iba hacia la puerta pensaba que en que poco se
parecen esos actores pero ambos como me calientan. Cuando abrí la puerta ahí
estaba Rubén de pie con unas películas y unas bolsas. ¡Guau eso si que es un
buen recibimiento! – dijo casi gritando mientras miraba fijamente mi tremenda
erección que no se ocultaba tras un pantalón de tela fina de mi pijama. Bueno es
que mi hermanito es muy majo, se despierta antes que yo siempre – y agarrando a
Rubén de la camiseta lo lleve dentro donde lo bese.